Cómo se llega a pesar 40 kilos de más

 

También se podría preguntar, ¿cómo la comida pasa de ser un alimento a convertirse en una obsesión? Estas reflexiones son las que últimamente corren por mi cabeza.

Yo recuerdo una época en la que me costaba comer, no pensaba en la comida, de hecho mi madre siempre ha dicho que de pequeña era muy mala comedora y las fotos lo atestiguan con mis 45 kilos a los 16-17 años. Comía cuando tenía hambre, sin mirar los alimentos, sí, comía lo que me gustaba (que no eran demasiadas cosas) pero simplemente la comida me servía como combustible para funcionar que es lo que debería ser.

Siempre fui muy especial para comer y como la cocina me ha encantado de siempre, si había algo en la mesa que no me apetecía me preparaba yo otra cosa. Desde los 8 años rondaba la cocina detrás de mi abuela, fijándome en lo que hacía y ya con 9 años preparaba paellas, tortillas de patata,... en fin, todo aquello que me gustaba, pero comía raciones normales y no estaba pensando todo el día en ello.

Para desayunar un vaso de leche. A mitad de mañana algún bollo "guarro" tipo bollycao, pantera rosa o así, en ocasiones un poco de pan con algo. Para comer generalmente un plato de sopa y algún segundo (el pan no lo solía probar, pero no pensando en el peso, sino porque no solía comer con pan). A media tarde mi bocadillo de mortadela (para mí un manjar), 4 dedos de pan con 4 lonchas de mortadela. Para cenar poca cosa, 1/2 litro de leche con algún picoteo tipo croquetas o nada más.

Entre horas nada o pipas, si tenía hambre un vaso de leche con alguna galleta María. Lo normal en un niño o joven. Eso sí, la fruta ni probarla, excepto algún plátano de vez en cuando. La verdura era casi imposible hacérmela comer, algún plato de acelga con patata o de col con patata, todo siempre refrito con ajos, algún puré de vez en cuando y poca cosa más.

Desde muy cría cogía la enciclopedia de cocina de mi madre y me ponía a experimentar los fines de semana, generalmente preparaba postres porque ha sido lo que siempre me ha perdido un poco, el dulce, pero yo no recuerdo de pequeña comer unas cantidades exageradas, sino lo normal y de vez en cuando.

A los 18 me fui a estudiar fuera de casa y viví en pisos de estudiantes. Íbamos cocinando con el tiempo justo y muchas veces recurríamos a cosas rápidas tipo pasta y congelados. Mirad, este ejercicio de reflexión quizás que me esté sirviendo, me acabo de dar cuenta que puede que fuese en esta época en la que mi alimentación se desbarató demasiado. La presión de los exámenes me "hacía" obsesionarme por un bocadillo de tortilla de patata siempre a media mañana y mi caja de Donuts por la tarde.

Comía a cualquier hora, cualquier cosa y no respetaba las cinco comidas ni llevaba una alimentación sana. Supongo que mi cuerpo (todavía joven) soportó todo esto (pues como mucho pesaría como ahora en los "peores" momentos, puntuales y no durante mucho tiempo).

También hay que añadir que tuve un accidente muy fuerte que me llevó a estar varios meses postrada en una cama y otros tantos caminando con muletas y sin poder hacer mucho ejercicio, la verdad.

Pero aún sigo sin saber cómo se puede pasar de estar pesando cincuenta y tantos a más de noventa.

Yo tengo claro que me engordo porque como mal, a destiempo, lo que me apetece y a veces demasiadas cantidades. ¿Cómo se puede salir de esto? La idea es que contéis vuestras experiencias, vuestros “por qués”, a ver si "reflexionando en voz alta" logramos ayudarnos un poco.